miércoles, 17 de diciembre de 2008

LA DESPEDIDA


LA DESPEDIDA



En un último intento por demostrar éxito en las fallidas y muy polémicas invasiones militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán, Bush recibió un claro mensaje del sentir del pueblo iraquí con la presencia del ejército invasor multinacional encabezado por los estadounidenses en su territorio. Y no es para menos, la dignidad de un pueblo ha sido ultrajada y escupida por el terrorista más peligroso y sanguinario del mundo respaldado por las instituciones gubernamentales “defensoras de la democracia” en el mundo. Hoy el clamor y grito de libertad, justicia y respeto a la autodeterminación de todos los pueblos en el mundo es más fuerte que nunca.

“Este es un beso de despedida del pueblo iraquí, perro”… es el grito que a partir de hoy se escuchara como un canto por las calles de Bagdad y en todo Irak, un canto que inició en la voz de un hombre al que no lo detuvo el miedo a la represión o a la tortura que pueda sufrir en manos de una poderosa maquina militar… un canto que vivirá en el tiempo y en el espacio traspasando las fronteras para ser adoptado por millones de personas en cualquier rincón del mundo donde se ha sufrido las vejaciones de este sistema; es un canto que se puede dedicar a muchos otros que, como Bush, mantienen subyugados a millones… es un canto de valor y coraje por alcanzar los ideales mínimos de vida y dignidad para cada país, para cada nación, para cada cultura, para cada pueblo, para cada humano…

Ningún zapato dio a su objetivo pero eso fue lo de menos… lo importante es que las palabras de un hombre que siente el dolor de su pueblo llegaron al alma de millones; desde ahora debemos dejar la pasividad y la expectación tomando el ejemplo de aquel hombre- y no se trata del ataque físico- sino del contenido y significado de su acción. Defendamos nuestra integridad y autonomía, con palabras, con acciones transformadoras y propositivas, con el hambre de un mañana menos desigual y con las ansias de un futuro escrito por los habitantes del mundo y no por las ambiciones de los jefes de las potencias, que jefes o no, no dejan de ser tan sólo simples hombres.

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